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El elegantismo de Gilles Deleuze

Escrito por Laura Arroyo.

 

En su Seminario del año 69, Jacques Lacan invitará a su auditorio a la lectura de un texto de Gilles Deleuze recientemente publicado “Pienso que su sólo título: Diferencia y repetición,… debe tener alguna relación con mi discurso, de lo cual, ciertamente, es él el primer advertido”. Lacan reconocerá en Deleuze a estas alturas a un gran filósofo, al punto de referirse a este libro como un libro que está hecho como debe estarlo y elogiar que alguien haya tenido el tiempo de juntar en su solo texto lo que está en el corazón de su enseñanza Se referirá a la “suprema elegancia” con la que Deleuze muestra el lugar de ‘sostén esencial’, no solo por haber tomado La carta robada como parte de su análisis sino por haber recogido ‘todas esas cosas que ayudaron a mi discurso y lo nutrieron como por ejemplo la doctrina estoica. (Lacan Sem. XVI)      
Gilles Deleuze será considerado uno de los Filósofos más importantes dentro de la posmodernidad. Será conocido por provocar cierto revuelo dentro de la filosofía ya que en este libro Diferencia y repetición hay toda una critica, que indudablemente abrió un nuevo debate dentro del pensamiento clásico y es todo lo que tiene que ver con la crítica al pensamiento representativo. Este libro, junto con La lógica de sentido,formarán parte de su tesis. Ambos fueron publicados en 1968.
Deleuze ha hecho varias incursiones por el psicoanálisis antes de su encuentro con Guattari. Freud y el psicoanálisis han ocupado un lugar muy importante en su curso del año 1955. La primera manifestación de estas incursiones aparecerá en una publicación de 1961: se trata de un escrito sobre Sacher Masoch que más tarde le dará cuerpo a su Presentación de Sacher Masoch (1967). Este estudio también será elogiado por Lacan en uno de sus seminarios, donde demostrará que el sadismo no es un masoquismo dado vuelta como lo había formulado Freud. Ya en este ensayo se puede vislumbrar una aproximación de lo que será Diferencia y Repetición. En este texto ya nos encontramos con todo un análisis bajo el título “El instinto de muerte”, donde tomará por primera vez el texto de Freud Más allá del principio del placer.
 
Contexto de la época           
Cuando Deleuze publicasu tesis preconiza el derrocamientode una referencia filosófica mayor: la del platonismo. Por otro lado, en el contexto de la época se viene desarrollando todo un pensamiento anti-hegeliano, al que Deleuze adhiere, donde la orientación hacia el pensamiento de Heideggercon su filosofía de la diferencia ontológica se vuelve palabra mayor.
También sabemos que es un momento donde el psicoanálisis, principalmente por la enseñanza de Lacan, ocupa un lugar preponderante dentro del pensamiento francés. Los escritos fueron publicados a fines del 66. Y el psicoanálisis será considerado un avance para salir del callejón sin salida del pensamiento clásico representativo.
 
Sacar la diferencia de la caverna   
Diferencia y repetición, dice Deleuze al comienzo del libro, “han ocupado el lugar de lo negativo y de lo idéntico”. La diferencia no implica lo negativo y no admite contradicción salvo en la medida que se intente subordinarla a lo idéntico. Para Deleuze, el pensamiento moderno nace del fracaso de la representación. Con esto afirmará en contra de la filosofía platónica que el mundo moderno es el de los simulacros. Así afirmará que todas las entidades son simuladas, producidas como efecto óptico y que esto tiene que ver con un juego más profundo que es el de la diferencia y la repetición. De este modo pensará la diferencia en si misma prescindiendo de todas las formas de representación como ha venido haciendo hasta ahora la filosofía clásica
En toda la tradición filosófica occidental “la diferencia -señala- ha sido identificada con las fuerzas del mal, con la falta, con el pecado con lo monstruoso”. Su proyecto tendrá por objetivo “sacar la Diferencia de la caverna”, retomando la metáfora de Platón.
En su esencia, la diferencia es objeto de afirmación, de afirmación en si misma. Tomar en cuenta esta esencia implica romper radicalmente con el pensamiento de la representación (que subordina siempre la expresión de las diferencias a lo idéntico, al modelo que se intentaría representar) y remplazarlo, de manera nietzscheana, por la experimentación.
Deleuze también se sentirá estimulado por la concepción estoica del acontecimiento, por el vínculo llevado a su máxima potencia entre acontecimiento y lógica, por la promoción del acontecimiento sobre el atributo. Para lo estoicos, todo es potencialmente acontecimiento, hasta el más pequeño fenómeno lo menos notable: Deleuze adopta esta concepción que de este modo encuentra un punto de apoyo en la distinción de naturaleza que efectúa entre “representación” y “expresión” en beneficio de esta última. .
 
Repetición: la diferencia sin concepto
La repetición aparece así como la diferencia sin concepto que se sustrae de la diferencia conceptual indefinidamente continuada. Expresa una potencia propia la del existente, un empecinamiento del existente, la intuición, que resiste a toda especificación por el concepto.
Se llamará representación a la relación del concepto con su objeto, bajo el doble aspecto de su efectuación en esta memoria y conciencia de si. Existe una cosa y solo una cosa por concepto. El conjunto de estos principios forma la exposición de la diferencia como diferencia conceptual, o el desarrollo de la representación como mediación. El principio de diferencia en el concepto no se opone. Es así que hará una distinción entre los conceptos nominales, que son los de comprensión finita y los conceptos de naturaleza indefinida, estos son los conceptos de la naturaleza (que se encuentran siempre en otra cosa no en la naturaleza sino en el espíritu que las contempla y que se la representa). La novedad se encuentra entonces del lado del espíritu que se las representa: si el espíritu es capaz de formar conceptos en general y de extraer algo nuevo, de sonsacar algo nuevo a la repetición que contempla, ello se debe al hecho de que posee una memoria o adquiere hábitos.
Lo que falta a la memoria es la rememoración, o mejor dicho la elaboración. Cuando falta la conciencia del saber o la elaboración del recuerdo, el saber, tal como es en si, no es más que la repetición de su objeto: esto es jugado, es decir repetido, puesto en acto, en lugar de ser conocido. (Fue Freudquien señaló esto en Recuerdo Repetición y Elaboración, señalará Deleuze). La repetición aparece aquí como el inconsciente del libre concepto.La idea del inconsciente para Deleuze es la de un inconsciente diferencial.
 
La repetición y el inconsciente
Para Deleuze, la compulsión de repetición freudiana constituye ella misma una síntesis del tiempo. Desarrollará entonces tres síntesis del tiempo como ligadas a la repetición: Habitus, Eros-Mnemosina y Porvenir.
La primera de estas síntesis es la de Habitus, es la que asegura la fundación del principio del placer. En dos sentidos complementarios, puesto que de ello resultaba el valor general del placer como instancia a la cual la vida psíquica estaba sometida en el Ello, y la satisfacción alucinatoria. Es donde se constituirá el objeto del deseo. Estará la serie de los objetos reales donde la síntesis es activa y otra, la de los objetos virtuales que será pasiva. Sobre este objeto virtual dirá que es el objeto ade Lacan. Tomará como ejemplo el seminario de los Escritos: “En este sentido, las paginas de Lacan que asimilan el objeto virtual a la carta robada de Edgard Allan Poe nos parecen ejemplares”.
La segunda síntesis es Eros-Mnemosine, que formula la repetición como desplazamiento y disfraz. Funcionará como fundamento del principio del placer. Se trata de una segunda síntesis pasiva que recoge la satisfacción. Esta es una síntesis del pasado. Comprende la diferencia en el seno de la repetición; pues las dos figuras de la diferencia, el transporte (el desplazamiento que afecta simbólicamente al objeto virtual) y el travestismo (los disfraces que afectan imaginariamente a los objetos reales donde se incorpora) se han convertido en elementos de la repetición misma. La llamará también repetición erótica.
Es interesante rescatar la crítica que realiza a la teoría freudiana en relación a la repetición, donde los tres conceptos de fijación, automatismo de repetición y represión darían pruebas que para Freud hay un último término o primero con respecto a la repetición. “El desplazamiento del objeto virtual no es, pues, un disfraz entre otros, sino el principio del cual deriva en realidad la repetición como repetición disfrazada. La repetición no se constituye más que con y en los disfraces… no podemos considerar que el disfraz se explique por la represión… no se repite porque se reprime, pero se reprime porque se repite. Nuestros amores no remiten a la madre, simplemente la madre ocupa un lugar en la serie constitutiva de nuestro presente, un lugar con respecto al objeto virtual”. Hasta acá nos encontramos con un elegante Deleuze que no solo entiende y sigue la enseñanza de Lacan sino que problematiza y esclarece algunos puntos oscuros de la teoría freudiana
En la tercera síntesis la del Porvenir ubicará una experiencia de muerte. Los objetos virtuales tendrán un carácter esencialmente perdido y los objetos reales un carácter disfrazado. Es así como la segunda síntesis es sustituida por la de un yo narcisista sin memoria y un instinto de muerte sin amor, desexualizado. 
Estas tres síntesis del tiempo estarán ligadas a la constitución del inconsciente. La primera de esas síntesis la ligará al Ello, la segunda al ideal del yo y la última síntesis al súper yo. “En este punto extremo -señala en relación a la tercera síntesis- la línea recta del tiempo vuelve a formar un circulo pero singularmente tortuosa ó el instinto de muerte revela una verdad incondicionada en su ‘otro’ rostro; precisamente el eterno retorno….así terminará la historia del tiempo: le corresponde deshacer su círculo físico o natural, demasiado bien centrado, y formar una línea recta, pero que arrastrada por su propia longitud, vuelva a formar un circulo eternamente descentrado”. De este modo, Deleuze sostendrá una particular lectura del eterno retorno de Nietzsche.
“No es lo mismo lo que retorna, no es lo semejante sino que lo mismo es el retornar de lo que retorna, de lo diferente”, “la repetición en el eterno retorno es lo mismo pero en tanto se dice únicamente de lo diferente” (441) “De los presentes que se suceden y que expresan un destino: aquí más o menos contraído o allí más o menos distendido se diría que representan siempre lo mismo, la misma historia, con una diferencia de nivel” (138). Utilizará esta lectura del eterno retorno para sostener la novedad en la repetición diciendo que no es lo mismo. Pero no refutará esta idea de destino.
 
Una reflexión filosófica
Deleuze se sirve del psicoanálisis en gran medida para desarrollar su ontología de la diferencia. Es indudable que hace un análisis exhaustivo de la repetición pero con respecta a la pulsión de muerte hay algo que mi modo de ver lo deja afuera.
Si bien el Deleuze de Diferencia y Repetición no es el del Antiedipo, el modo en que toma Más allá del principio del placernos permite rastrear de entrada que lectura hace del concepto de pulsión de muerte en Freud que luego lo llevará a alejarse de este concepto hasta volverlo una especie de impulso de vida . Tanto en su texto sobre SacherMasochcomo en Diferencia y repetición, la obra freudiana será tomada como una “reflexión propiamente filosófica”, “trascendental”; con esto él intentará designar lo que considera es: un problema de principios, haciendo hincapié en esta idea de mas allá sobre un principio, como una excepción. Todo terminará siendo un cuestionamiento entre principios. Sin tener en cuenta que los motivos que llevaron a Freud a escribir este texto en 1920 son clínicos y no filosóficos.
Del mismo modo, la idea nietzscheana que sostiene en relación al destino en el eterno retorno: Para Freud el destino es lo que se pone en juego en la clínica con la neurosis y se sabrá de este vía la repetición en el análisis. Deleuze se abstiene en este texto de dar una opinión sobre el psicoanálisis, más bien su interés radica en la lectura del inconsciente que hace el mismo. Poco tiempo después la afirmación que hará con respecto a lo que piensa de la clínica psicoanalítica quedará claramente plasmada en una entrevista realizada en el año 72: “Conocí a Félix hace dos años y medio. Él tenía la impresión de que yo iba por delante de él, esperaba algo de mí. El caso era que yo no tenía ni las responsabilidades de un psicoanalista ni las culpabilidades o los condicionamientos de un psicoanalizado. Yo no tenía ninguna posición que mantener, lo que me daba ligereza, y me enfrentaba a la miseria del psicoanálisis con cierto desenfado. Yo trabajaba únicamente en el campo de los conceptos, y aún de forma tímida.”
Parece que para Deleuze, a contrapelo de lo que sostenía, el psicoanálisis no dejo ser nunca, más que una reflexión sobre conceptos. “Uno entra a este campo de saber por una única vía que consiste simplemente en psicoanalizarse después de la cual se puede hablar…” (Lacan, Jacques: Mi enseñanza)
 
Bibliografía
- Dosse Francois: Gilles Deleuze y Félix Guattari, Biografía cruzada. Ed. Fondo de cultura económica.
- Deleuze, Gilles: Conversaciones. Pre-textos. Valencia, 1996.
- Deleuze, Gilles: Diferencia y Repetición. Ed. Amorrotu.
- Deleuze, Gilles: Presentación de Sacher-Masoch. Ed. Taurus.
- Lacan, Jacques: Seminario XVI De un Otro al otro”.Ed. Paidós.
- Lacan, Jacques: Mi enseñanza. Ed. Paidós.
- Ale, Marcelo: “¿Que se repite en la repetición? -Deleuze y la filosofía de la diferencia-”. EnMicroscopia Nro: 90.