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Un ejemplo sin paradigma (*)

Escrito por Christian Gómez.

Introducción

 

Escribir b(y)ografías, con la y de la vieja nomenclatura hysteria que Lacan retoma para hablar de hystoria implica no solo una revisión de un género literario como lo es la biografía sino que mas bien se trata de lo que de una vida puede escribirse en tanto efecto  de un análisis. Supone, en consonancia con el protocolo inicial de estas jornadas escrito por Enrique Acuña y Leticia García, revisar los diferentes modos de relato en tanto se observan diferencias según el contexto y la época.

 El trabajo que voy a presentar hoy está atento a las consignas de este encuentro a la vez que retoma intereses de lectura e investigación en torno a lo específico de la experiencia analítica, experiencia posible gracias a la invención del psicoanálisis por Sigmund Freud en una época que Giorgio Agamben califica mas bien como aquella en que al hombre  se le ha sustraído dicha posibilidad en nombre de la ciencia y su modalidad  experimental como manera de establecer un orden discursivo homogéneo. Quiere decir que experiencia es en este contexto una palabra que tiene mas que ver con la semántica de la ciencia moderna y designa mas el resultado de una acción colectiva que el relato de un encuentro único, incluso solitario, de alguien que sale así de lo ordinario de su vida cotidiana;  semántica pre-científica, podemos decir, de la experiencia.

Ahora bien, preferir hablar de experiencia analítica más que de cura analítica es introducir esa dimensión donde la historia se verifica en su aspecto discontinuo, organizada a partir de las lagunas del relato e incluso del límite que supone el encuentro traumático con algo no simbolizado sin que sea posible ni esperable la restauración del sentido perdido. Ante el desierto de lo real hay otra cosa que la sed de sentido. El caso analítico, es decir el efecto propio de la experiencia puede enseñar, entonces, algo de esa otra cosa.

Voy a detenerme, en consecuencia, en algunos aspectos de la construcción del caso en psicoanálisis para desplazarme al final sobre una referencia a la cual accedí recientemente y que permite articular la experiencia inconciente con una pragmática, un hacer con esa experiencia que es ya una dimensión política del psicoanálisis.

 

Exemplum: lo que cae del paradigma

 

Disponemos en psicoanálisis de dos modalidades que empujan al analista a la construcción de un caso clínico: la pertinencia de hacer públicos los efectos del psicoanálisis, por ejemplo demostrar tal o cual aspecto hipotético por confirmación o refutación o bien la modalidad del control donde lo que está en juego es mas bien la hipótesis del analista en la construcción del caso. Hasta acá se trata de procedimientos de verificación, ya sea de algún aspecto de la doctrina, es decir constatar la presencia de tal o cual aspecto diferencial, pertinencia del diagnóstico incluso lo que Sigmund Freud llamaba puntos ciegos del analista como efecto del dispositivo de control.

Giorgio Agamben en “¿Qué es un paradigma?” distingue diferentes modalidades en el uso de este término  según se emplee para designar una doxa común a un determinado momento de la investigación científica, es decir un lenguaje que excede el uso específico de una disciplina para aplicarse a otros campos y definir una tradición de investigación. Como ejemplo vale el uso en Freud de términos de la física moderna como dinámica, mecánica, atracción, repulsión, etc. Quiere decir que un paradigma  en este sentido supone la generalización de principios particulares, es un ejemplo que  se extiende y generaliza. Podemos decir que va de lo particular a lo universal.

Aplicado esto a la construcción del caso por el analista quiere decir que un aspecto de esta construcción consiste en elevar el caso al paradigma luego generalizable, procedimiento que podemos constatar en los casos freudianos donde Dora sería el paradigma de la histeria y El hombre de las ratas el paradigma de la neurosis obsesiva, por citar solo dos ejemplos conocidos.

Pero Agamben distingue otra dimensión lógica articulada: en ella paradigma no designa un ejemplo generalizable sino un ejemplo irreductible a la generalización, vale para si mismo, crea su propia regla a partir de un elemento que no está dado de antemano. El caso, desde este punto de vista no es lo que se eleva al paradigma sino lo que cae de el. También aquí hay el recurso a una designación en desuso: se trata del exemplum como singular.

Lo que llamamos caso en psicoanálisis se sitúa entre ambas modalidades y es allí donde situamos el aspecto de experiencia, pero ello supone ya la dimensión del relato no del analista sino del analizante.

 

Un ejemplo sin paradigma y su política

 

Serge Cottet en 12 estudios freudianos, recientemente editado, sitúa una diferencia que me pareció podía darle a este trabajo el giro político que me interesa: distingue las diferentes biografías que se han escrito sobre Sigmund Freud empezando por la oficial de Ernest Jones y solicitada por el propio Freud del texto de Freud tomado como relato de la experiencia del analizante que fue, en lo que podemos denominar una lectura comparada.

Revisa, en un capítulo que lleva por título precisamente ese: Freud analizante, lo que Jacques Lacan llama una cura por la escritura (writting cure) en transferencia con Wilhem Fliess. Quiere decir que el texto de Freud ( la Correspondencia, pero también La interpretación de los sueños, Psicopatología de la vida cotidiana) se dirige al Otro y es incluso para el Otro supuesto en Fliess.

Lo interesante de esta trama está en los cortes que sitúan en el texto freudiano el encuentro con aquello para lo cual el paradigma de referencia carece de utilidad. Es decir que en los caminos que conducen al psicoanálisis es preferible orientarse por el testimonio del encuentro de Freud con el inconciente más que en los datos biográficos teñidos de anécdotas que han escrito los biógrafos. De los sueños a los recuerdos infantiles toca lo real de la sexualidad lo cual conduce no solo a nuevas formulaciones sino a la verificación del descubrimiento en los analizantes, metodología susceptible de inversión: Freud busca verificar en él mismo algún detalle del relato de sus analizantes.

Para Serge Cottet se trata del franqueamiento del discurso médico o universitario hacia el discurso histérico, primero; luego la manifestación de un deseo de saber inaudito e inédito. En gran parte de La interpretación de los sueños cree poder arreglar lo más íntimo, pero permanece en el discurso de la ciencia. El límite se sitúa en las cartas a Fliess como confidencia del análisis de sus propios sueños donde lee una renuncia al interés por el saber científico puesto de manifiesto en sus estudios sobre la anatomía del sistema nervioso. Se trata de un sueño al que llama “disección de la mitad inferior de mi cuerpo”. Sigue Cottet: El análisis de Freud no es solamente la articulación en si mismo del Edipo y el complejo de castración, es también la des-suposición de un saber hecho para enmascarar el inconsciente trasmitiendo el ideal para lograrlo. Los padres del cientificismo (Brucke, Charcot, Meynert) cierran la puerta que Fliess abre: la del inconsciente, sin que ello implique la imputación por Freud de un saber sobre ello.

Hay otras cuestiones en este artículo pero me interesa subrayar este aspecto en donde el texto del Freud analizante tiene las propiedades de lo que en el apartado anterior llamamos un caso para el psicoanálisis: no incluida en el paradigma de la ciencia moderna, la experiencia inconciente aparece en su singularidad articulada a un deseo que funda un discurso nuevo, el psicoanalítico, que es a la vez el atravesamiento de la “profesión médica”.

Entonces, y para finalizar,  la invención del psicoanalista instaura una dimensión pragmática que es un hacer con los efectos de la experiencia analítica. Las diferentes biografías de Freud pueden contar una vida pero no los efectos singulares de la experiencia analítica, que Freud transcribe según sus intereses del momento en este o aquel fragmento de su obra. De aquel espléndido aislamiento, como llama al período del encuentro con el inconciente, surge un discurso que se hace colectivo a condición de mantener para cada uno que haga la experiencia el lugar singular a que ella conduce. Y eso es no solo una pragmática sino también una política.

 

(*) Trabajo leído en las XIX Jornadas anuales de la Asociación de Psicoanálisis de La Plata B(y)ografías-desierto de lo real y sed de sentido. La Plata, 6 de diciembre de 2013.

 

Bibliografía

Acuña, Enrique: “La construcción entre lo universal y lo particular”. En Conceptual, estudios de psicoanálisis. Año 10, Nº 11. El Ruiseñor del Plata. Ediciones de la Asociación de Psicoanálisis de La Plata. La Plata, 2010.

Agamben: Giorgio. “¿Qué es un paradigma?” En De signatura rerum-sobe el método- Adriana Hidalgo. Bs. As. 2009.

Cottel, Serge: “Freud analizante”. En 12 estudios freudianos. Ed. Universidad de San Martín. Bs. As. 2013.

Freud, Sigmund: “Correspondencia con W. Fliess”. En Obras Completas, vol 1. Amorrortu Editores. Bs. As. 1995.

Lacan, Jacques: “Prefacio a la edición inglesa del seminario 11”. Intervenciones y textos. Manantial. Bs. As. 1992.

Miller, Jaques-Alain: “Histerización”. En El ultimísimo Lacan. Los cursos psicoanalíticos de Jacques-Alain Miller. Paidos. Bs. As. 2013.